Un cuento corto extraído del libro “El canto del pájaro” de Anthony de Mello dice así:

El sufí Bayazid dice acerca de sí mismo: De joven yo era un revolucionario y mi oración consistía en decir a Dios: “Señor, dame fuerzas para cambiar el mundo”.

A medida que fui haciéndome adulto y caí en la cuenta de que me había pasado media vida sin haber logrado cambiar a una sola alma, transformé mi oración y comencé a decir: “Señor, dame la gracia de transformar a cuantos entran en contacto conmigo. Aunque sólo sea a mi familia y a mis amigos. Con eso me doy por satisfecho”.

Ahora, que soy un viejo y tengo los días contados, he empezado a comprender lo estúpido que yo he sido. Mi única oración es la siguiente: “Señor, dame la gracia de cambiarme a mí mismo”. Si yo hubiera orado de este modo desde el principio, no habría malgastado mi vida.

 

Y entonces desde que lo leí, me ronda la idea de que es lo que yo puedo hacer para contribuir a mejorar aquello que no me gusta de las cosas que suceden en el Mundo y obviamente no depende de mí que cambie.

El “no depende de mí”, ¿me libera de la responsabilidad?, yo creo que no y porque digo esto, porque si mis palabras son mi responsabilidad, entonces puedo con ellas abrir o cerrar posibilidades para mi y para quienes me rodean

Porque si mis acciones son mi responsabilidad, entonces el no hacer también lo es

Porque si mis ideas son mi responsabilidad, entonces a partir de ellas puedo generar pequeños o grandes cambios

Y mis errores, que con que mis errores, hacerme cargo de ellos para aprender y no volver a cometer el mismo error, es mi responsabilidad.

Leí por ahí que quedarme en los por qué, era colocarme en el rol de víctima, sin embargo, creo que a veces es así, cuando usos explicaciones basadas en lo que hice en el pasado para justificarme o lamentarme de lo que “me” pasó y no lo es cuando entender los por qué de mis responsabilidades me permite construir un para qué quiero ser parte del cambio sin importar el tamaño de este.

Descubrí que si quiero ser parte del cambio, el cambio empieza en mí, porque como dice Marcel Proust “Aunque nada cambie, si yo cambio, todo cambia”

Ing. MBA. Mónica Panzoni

Coach Ontológico Profesional (AACOP-FICOP)

Coach Organizacional (AACOP-FICOP)

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