Hoy les traigo algo que me inspiró al leer el capítulo “Saltar al coraje” del libro “Saltar al buen vivir” de Mario Massaccesi y Patricia Daleiro.

Ellos escriben como corolario de una de las historias que cuentan: “- Ya es tiempo de sacarse la armadura… ¿no te parece? Ya no necesitas escudos para defenderte. ¿Estás dispuesta disfrutar de tus méritos? ¿Haciendo qué? ¿Cómo? Quizás sea hora de bajar las armas – como en la guerra – para que empiece el tiempo de paz.” (SIC)

Me resonó muchísimo. Cuantas veces nos peleamos contra enemigos inventados para seguir “teniendo razón”, razón de que es el mundo, el gobierno, los padres, el marido o la esposa, la pareja, los hijos, la vida, lo difícil, lo complicado, lo imposible, pongamos el nombre que quieran, creo que es sólo para tener razón en que “la culpa” es de otros, no hacernos cargo, seguir resistiendo, ¿para qué?

También leí por ahí que no es valiente el que no tiene miedo, sino el que con miedo hace.

Hace unos meses yo me resistía a soltar el “hacerlo bien” porque eso me cuidaba para no arriesgarme, que tal si no lo hacía bien, que tal si los demás me juzgaban por no hacerlo bien, que tal si me salía bien y brillaba, que tal si abandonaba mi zona de confort, que después de todo no resulta tan confortable como la pintan

Un domingo, tres personas de luz, que encontré en mi camino a ser Coach Ontológico Profesional, Laura, Leidy y Guille, me mostraron que dejar de resistir no es sinónimo de tirar la toalla, dejar de resistir es dejarse acompañar, soltar lo que ya no nos sirve, saludar y agradecer a nuestras sombras por habernos traído hasta acá y soltarlas.

La luz y la sombra van de la mano al igual que los miedos y el coraje, como nos animaríamos a ir por ese lugar que nos da miedo aun sabiendo que es por el camino que nos llevará a donde queremos ir, si no nos atrevemos al coraje de hacer con miedo, como dicen Mario y Patricia a “Saltar”, la vida es saltar porque aunque creamos que no hay red siempre aparece una, más firme o no tanto pero red siempre hay, es sólo poder verla aunque se nos nuble la vista por el miedo, aunque nuestro ego nos diga que nos quedemos quietos que es mejor así.

Aprendí no hace mucho que lo único definitivo en la vida es el cambio, que si no cambiamos no nos movemos, ¿Cómo daríamos ese primer paso que nos saca de donde ya no queremos estar, sin cambiar nuestra posición?

Soy amante de las frases y hay una que adopté y me resuena mucho es “El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos paisajes, sino en tener nuevos ojos” de Marcel Proust.

Todo está ahí, todo está en nosotros, sólo tenemos que animarnos a ir por lo que queremos, soltar el miedo, saltar al coraje para mirarnos, aceptarnos e ir por lo que queremos.

Ing. MBA. Mónica Panzoni

Coach Ontológico Profesional (AACOP-FICOP)

Coach Organizacional (AACOP-FICOP)

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